Destacada

¿Por qué es importante el diagnóstico precoz en cáncer de próstata?

El cáncer de próstata es el segundo con más prevalencia en España y el primero en el caso de los hombres. Sin embargo, pese a su frecuencia, sigue teniendo poca visibilidad y los españoles suspendemos en prevención y conocimiento de la enfermedad, tal y como se ha puesto de manifiesto durante el programa Cuídate de Radio Marca, realizado con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata, en colaboración con Janssen.

Según los datos del último informe de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), cada año hay 35.000 nuevos casos de cáncer de próstata, los mismos que en cáncer de mama, ¿por qué no existe la misma concienciación en próstata que en mama?

“Las cifras entre el cáncer de próstata y el cáncer de mama son comparables, pero el cáncer de mama se suele producir en la edad media de la mujer, mientras que el de próstata surge en edades avanzadas. A esto se añade que la mayoría de los varones tienen poca percepción de tener una enfermedad y la mujer es más inteligente a la hora de cuidarse y hacerse pruebas de detección precoz”, afirmó Javier Puente, director del Instituto de Oncología del Hospital Clínico de Madrid, quien además señaló que el impacto de esta enfermedad es tremendo.

“Esta baja concienciación sobre la enfermedad tiene que cambiar, especialmente teniendo en cuenta que cada vez somos más longevos y, por tanto, el riesgo de desarrollar este tumor es alto”, apostilló.

¿Se puede prevenir?

El cáncer de próstata no se puede prevenir. “Los factores de riesgo son la existencia de antecedentes familiares de cáncer de próstata, la raza y la edad. Eso no lo podemos manejar, pero sí nos puede poner en alerta”, aclaró Paula Peleteiro, oncóloga radioterápica en el Hospital Santiago de Compostela

Los expertos señalaron que la herramienta que puede marcar la diferencia en la evolución, el pronóstico y la calidad de vida de este tumor es el diagnóstico precoz. Actualmente, en el 90 por ciento de los nuevos casos la enfermedad está localizada y el 10 por ciento debuta con metástasis. De ese 90 por ciento, el 75 por ciento se curará y, cuanto antes se diagnostique, antes podrá empezar el tratamiento.

“El screening es una prueba para detectar una enfermedad y hacer una maniobra en el tratamiento para vivir más. En el caso del cáncer de próstata el diagnóstico precoz consiste en un análisis de sangre que mide una proteína en la sangre, el PSA. El problema es que haciendo esto sin limitar a quién y cuándo se ha sobretratado a los pacientes”, añadió Puente.

Para mejorar esta situación y evitar el sobretratamiento Estefanía Linares, uróloga en el Hospital Universitario La Paz, en Madrid, señaló que hay que optar por hacer un screening oportunista.

“Consiste en informar a los pacientes del beneficio real de la prueba. Es decir, hacemos un análisis de sangre para medir la proteína y saber si hay una alerta del riesgo aumentado de tener un cáncer de próstata. La cifra del PSA no es toda la información, es lo que hace que el paciente se alerte y vaya al médico”, afirmó Linares.

A esto Peleteiro matizó que el PSA sirve de marcador para el seguimiento y la detección. “Si el paciente tiene una hiperplasia o una infección también puede tener el PSA alto y hay que confirmarlo. Tenemos que tener cuidado y fijarnos en todo en conjunto, no solo en el marcador”.

¿Cada cuánto tiempo hay que ir a las revisiones?

Sobre esto no hay consenso, pero sí se sabe que a partir de los 50 años (en algunos casos de los 45) conviene ir al urólogo.

“Lo más importante es saber si tienes antecedentes familiares o no y conocer si quiere hacerse los análisis. En función de eso marcaremos la frecuencia de las revisiones. La primera determinación de PSA se tendría que hacer aproximadamente a los 45 años y si tiene antecedentes familiares, antes de los 45”, especificó Linares.

¿Por qué? “Si tienes un padre o un hermano con antecedentes familiares se multiplica por 2 el riesgo de desarrollar un cáncer de próstata y dos familiares de primera línea multiplican este riesgo por 4”, explicó Puente.

Estas revisiones no se tienen que dejar de lado cuando se haya superado el cáncer ya que de ese 75 por ciento que se curan, Puente señaló que el 20 por ciento recaerá y lo hará sin síntomas. “La buena noticia es que la recaída, en general, se puede detectar con un análisis de sangre”.

Destacada

Día Mundial del Cáncer Renal: Nuevas opciones terapéuticas mejoran la expectativa

En España, el cáncer de riñón es el séptimo más frecuente. Para 2019, se estima una mortalidad de unas 2.000 personas. Es uno de los tumores que más rápidamente está creciendo en el mundo. No obstante, también se están ampliando sus opciones terapéuticas.

El cáncer renal es el séptimo tumor en incidencia en España y el décimo a nivel mundial. En 2020 se calcula que habrá un aumento en la incidencia del 22%, con lo que podría convertirse en uno de los tumores de más rápido crecimiento en el mundo. En España, en 2018 se diagnosticaron 8.075 nuevos casos. La obesidad, el tabaquismo o la hipertensión se encuentran entre los factores de riesgo. El 20 de junio se celebra el Día Mundial del Cáncer Renal.

El cáncer renal de células claras es el cáncer de riñón más frecuente en adultos. Si se detecta en los estadios iniciales, la tasa de supervivencia a los 5 años es elevada; por el contrario, la tasa de supervivencia a los cinco años para los pacientes con el cáncer avanzado o metastásico es sólo del 12%.

A día de hoy, el diagnóstico del cáncer de riñón es con mucha frecuencia incidental, como ha apuntado a DM Joaquim Bellmunt, director del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM). La cirugía es una opción terapéutica en los estadios iniciales del cáncer, aunque un tercio de los pacientes desarrollan la enfermedad metastásica tras la intervención.

Bellmunt ha coordinado una reunión científica centrada en poner en común los últimos avances en el campo del diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. Al encuentro, en Madrid, asistieron más de 120 oncólogos de España y Portugal, y que contó con el aval de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y del Grupo Español de Tratamiento de Tumores Genitourinarios (Sogug), y la colaboración de Ipsen.

Para Bellmunt, los avances alcanzados en el tratamiento de los pacientes con carcinoma de células renales (CCR) permiten trasladar un mensaje positivo: “Hay que tener una visión esperanzadora; pasamos unos años sin contar con demasiadas herramientas para tratar el cáncer de riñón y a partir de 2004 aparecieron las dianas moleculares, con el desarrollo de fármacos antiangiogénicos; aproximadamente cinco años después, llegó la inmunoterapia, y hoy disponemos de la combinación de la inmunoterapia con inhibidores de las cinasas. Por tanto, el mensaje para los pacientes es alentador. Gracias a la investigación, los ensayos clínicos y la implicación de profesionales de múltiples áreas estamos mejorando ya el futuro de los pacientes con cáncer renal”.

En cáncer metastásico

Básicamente, la mayoría de esos avances se han constituido en el tratamiento del cáncer metastásico. “En el congreso europeo de Oncología Médica (ESMO) de 2018, ya se presentaron datos sobre la combinación de dos fármacos inmunoterápicos, un inhibidor de PD-1 y un anti CTLA-4, que demostraban por primera vez un beneficio en supervivencia comparado al obtenido con tratamiento convencional, el antiangiogénico sunitinib. También se han comunicado resultados de la suma de pembrolizumab y axitinib, que, frente al tratamiento estándar, demuestran un beneficio claro con una reducción de más del 50% del riesgo de muerte por la enfermedad. Esto se asocia con tasas de respuesta del 4- 5%”, resume Bellmunt.

Entre los fármacos de manejo habitual que añaden sobrevida a los pacientes también se encuentra cabozantinib, un inhibidor de la tirosina cinasa que además de actuar sobre los vasos sanguíneos tumorales, inhibe la vía del oncogén MET.

“La disyuntiva ahora es identificar qué tratamiento empleamos en segunda línea, cuando fracasa la primera, y cómo secuenciarlo: recurrir a una combinación de inmunoterápicos o bien, de inmunoterapia y antiangiogénico”. Los estudios clínicos, al margen de las decisiones de las agencias reguladoras sobre los nuevos fármacos, serán clave para despejar esas dudas. En ellos tienen un papel muy relevante los investigadores españoles, que han aumentado su protagonismo en los ensayos internacionales gracias, entre otros elementos, a la participación de grupos cooperativos como Sogug. “Ello se ha traducido en una mejoría en la supervivencia de los pacientes”.

Terapia celular

Dejando la práctica clínica, Rosa Nadal, del Instituto Nacional del Cáncer, en Bethesda, ha presentado datos de una prometedora estrategia terapéutica que están investigando. Se trata de una terapia celular adoptiva que emplea linfocitos T citotóxicos modificados genéticamente para que se dirijan a determinados marcadores de virus endógenos. El antígeno de estos virus está expresado también en las células de un subtipo del cáncer renal (concretamente el asociado al HLA-A11). Si el trabajo preliminar continúa su avance positivo, este tipo terapia celular podría ser útil en el tumor.

Empleo de Botox en el tratamiento de pérdidas de orina

El síndrome de vejiga hiperactiva se caracteriza por la presencia deurgencia, con o sin incontinencia urinaria de urgencia, habitualmentecon frecuencia miccional diurna aumentada y nicturia, en ausenciade infección u otra patología obvia (1). Esta sintomatología ocasiona
con frecuencia una afectación significativa de la calidad de vida de
los pacientes que la padecen.
Los síntomas de vejiga hiperactiva son sugestivos, pero no
diagnósticos, de hiperactividad del detrusor (HD) demostrable
urodinámicamente que están presentes en el 52% de las mujeres
y el 75% de los varones con vejiga hiperactiva (contracciones
involuntarias del detrusor durante la fase de llenado, espontáneas
o provocadas). Sigue leyendo “Empleo de Botox en el tratamiento de pérdidas de orina”

google

La información sobre salud que hay disponible en la actualidad en internet es prácticamente inabarcable. Y cualquiera con un simple ordenador o teléfono móvil tiene acceso a ella de forma inmediata. Esto, que tiene su lado positivo, también puede ser peligroso y hoy en día ya se está hablando de la cibercondría o hipocondría digital para describir el comportamiento de una persona que busca de forma obsesiva información médica en internet para comprobar si los síntomas que tiene, o cree tener, se deben a una enfermedad grave.

Para tratar y abordar esta problemática, en el marco del Mobile Week Barcelona, un espacio abierto de reflexión en torno al impacto de la tecnología digital en la sociedad, han organizado un taller que se celebró en las instalaciones del Colegio de Médicos de Barcelona para hablar de todo ello. Paula Gubern, médico internista del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona y Xavier Durà, residente de cuarto año en el mismo centro, fueron los encargados de dirigir la sesión.

“Internet es un arma de doble filo y así lo hemos querido transmitir. Puede ayudar mucho, pero también ofrece demasiada información y para gente que no tenga los conocimientos o el entrenamiento adecuado puede ser muy difícil distinguir lo que es fiable de lo que no” explica Paula Gubern.

Fuente de información

Pero con los datos en la mano, es incuestionable que el Dr. Google es cada vez más onmipresente en la vida diaria de todos, y que es necesario entender que esto es una transformación que ha venido para quedarse. “Ahora mismo hasta un 80% de la población española usa internet para buscar temas relacionados con la salud y hasta un 60% lo hace para buscar sobre su propia enfermedad. En cambio, otras fuentes de información no tienen tanto peso, como los médicosque son consultados en un 70% de los casos o los farmacéuticos en un 40%” continúa explicando Gubern.

También le puede interesar:

¿Se puede curar al Dr. Google?

La erección nocturna y matutina, signo de buena salud

Los sueños eróticos pueden llegar a producir erecciones, pero las que experimentan los hombres de forma habitual por la mañana y, sobre todo, por la noche no guardan una relación directa con sus fantasías nocturnas. Se trata, simple y llanamente, de un mecanismo fisiológico.

Así lo confirma Manuel Girón de Francisco, del Servicio de Urología del Hospital La Paz, de Madrid: “En principio, es indicativo de que el sistema de erección está conservado, aunque el hecho de que no aparezcan, incluso durante una temporada, no quiere decir que haya disfunción”. Pero si no se producen nunca es posible que exista un problema de impotencia o disfunción eréctil de origen vascular.

Tal y como confirma Enrique Lledó García, responsable de la Unidad de Andrología y Cirugía Reconstructiva Uretral y Genital Masculina del Servicio de Urología del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, la existencia o no de este tipo de erecciones sirve para afinar el diagnóstico. “Muchas veces, cuando un paciente joven y sin problemas de salud acude a consulta por problemas de rigidez del pene en sus relaciones sexuales, le preguntamos si tiene erecciones nocturnas”. Si la respuesta es afirmativa, los facultativos disponen de una prueba adicional de que podría tratarse de una disfunción eréctil de origen psicógeno (por problemas de estrés o por ansiedad anticipatoria, entre otros motivos), que se puede tratar eficazmente con psicoterapia

Un sistema de oxigenación

El pene contiene dos cámaras llamadas cuerpos cavernosos, que discurren a lo largo del órgano. Un tejido esponjoso -que contiene músculo liso, venas y arterias- rellena ambas cámaras. Las erecciones nocturnas se producen principalmente durante la fase REM del sueño y son, en palabras de Lledó, “un mecanismo para la buena oxigenación y vascularización de los cuerpos cavernosos”.

El especialista del Hospital La Paz comenta que la aparición cíclica de estas erecciones durante la noche se ve favorecida por “el tono parasimpático del organismo que predomina durante el sueño”. El sistema nervioso parasimpático es responsable de las funciones corporales cuando estamos en reposo: estimula la digestión, activa varios procesos metabólicos, nos ayuda a relajarnos…

La falta de erecciones nocturnas se relaciona con la presencia de un problema orgánico, generalmente relacionado con el síndrome metabólico, que es una alteración en la que coexisten factores de riesgo cardiovascular como obesidad, aumento del nivel de lípidos, incremento de los valores de glucosa e hipertensión.

Por eso, generalmente, como en cualquier cuestión del cuerpo humano que depende de la salubridad de los vasos sanguíneos, cuanto más joven sea el individuo y cuantos menos factores de riesgo acumule, mejor será su patrón de erecciones nocturnas.

El urólogo del Hospital Gregorio Marañón aclara que la ausencia de erecciones nocturnas no suele ser, por sí sola, motivo de consulta, sino que sale a la luz cuando el paciente acude al médico por disfunción eréctil. No obstante, excepcionalmente se produce por otras variables. Por ejemplo, el tratamiento farmacológico antidepresivo puede llevar a la pérdida de erecciones nocturnas.

¿Tiene algo que ver con las ganas de orinar?

La creencia popular atribuye la erección matutina a las ganas de orinar. En realidad, es un reflejo. “A primeras horas de la mañana, la mayoría de varones presentan un llenado importante de la vejiga que hace que el cuello de ésta se contraiga firmemente para evitar el escape; de forma refleja se produce una tendencia a la erección en este contexto”, explica Girón de Francisco.

Infección urinaria

Infección urinaria

Las infecciones son más recurrentes, en palabras de Lourdes Muñoz, cuando las mujeres se encuentran en “situaciones fisiológicas especiales que conllevan cambios hormonales, como son la menopausia o el embarazo”. Y Brenes añade que se ha observado que existe “una relación directa” entre la mayor o menor frecuencia de infecciones urinarias y el número de relaciones sexuales. A estos factores, se unen también el “exceso de higiene” y la utilización de “productos no adecuados” para llevar a cabo la limpieza de la zona vaginal.

Las infecciones urinarias son más frecuentes en mujeres que en hombres ya que, como explica Lourdes Muñoz Gallardo, vocal de Oficina de Farmacia del Colegio de Farmacéuticos de Badajoz, “la uretra femenina es más corta que la masculina y se encuentra más cerca del ano”. Aproximadamente, según Muñoz, “la mitad de las mujeres presentarán una infección del tracto urinario a lo largo de su vida”. La incidencia es tal que en palabras de Francisco José Brenes Bermúdez, miembro del grupo de trabajo de Nefrourología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), las infecciones urinarias son “la segunda causa de consulta extrahospitalaria por patología infecciosa”, solo superadas por las infecciones respiratorias. “Es frecuente su diagnóstico en primaria, sobre todo en visitas de urgencia, pudiendo representar un 20 por ciento de estas visitas en la mujer”, afirma.

“Esto puede dar lugar a un desequilibrio o destrucción de la flora natural de la zona genital y producir infecciones bacterianas o fúngicas a nivel del tracto urinario o vaginal”, asegura Muñoz-Gallardo. En ese sentido, aboga por usar geles íntimos “que no contengan detergentes, perfumes y sobre todo que tengan un pH adecuado”, que suele oscilar entre un pH 4 y 5 (incluso subir hasta 6-7 en el embarazo o la menopausia), y “no usarlos más de una vez al día, para evitar destruir nuestra propia flora”. De forma que en el caso de ser necesario lavar la zona más de una vez, lo conveniente es “hacerlo solo con agua”.

En España, según Brenes, la fosfomicina trometamol es el antibiótico “de primera elección para el tratamiento empírico de las cistitis no complicadas”, especialmente en mujeres jóvenes, “por la alta sensibilidad que tiene este fármaco con E Coli (>97 por ciento), por presentar pocos efectos secundarios y porque su administración (en dosis única de 3 gramos) favorece el cumplimiento terapéutico, evitando abandonos, y por tanto, la aparición de recidivas y selección de resistencias”. Otra opción, según el miembro de Semergen, sería la nitrofurantoina 100 mg cada 12 horas durante cinco días.

Muñoz, por su parte, añade que en el caso de infecciones de repetición, “se pueden usar antibióticos como las quinolonas, los b-lactámicos y otros antisépticos urinarios como la nitrofurantoína”. Mientras que en situaciones de infecciones urinarias muy recidivantes se pueden incluso “prescribir vacunas de aplicación sublingual, elaboradas con distintas mezclas de las bacterias inactivas más frecuentes en las infecciones urinarias”.

¿Y los probióticos?

En la última década, el uso de lactobacillus ha ganado peso y aceptación como medio para la prevención de las infecciones urinarias y para restablecer la ecología vaginal. Según Muñoz, “diversos estudios han demostrado últimamente que L. rhamnosus GR-1 y L. reuteri RC -14 inhiben la adhesión a las células epiteliales del tracto genital  de uropatógenos como E. coli, resultando, por tanto, bastante eficaces en el tratamiento y prevención de infecciones urinarias”.

Brenes se muestra más escéptico y explica que la administración de probióticos por vía oral “no es muy eficaz para la prevención de las infecciones urinarias recurrentes”. Por lo que respecta a su uso en aplicación vaginal, por su parte, considera que es una estrategia profiláctica “atrayente”: “Diferentes estudios nos indican que el efecto preventivo es transitorio, por lo que se requieren más estudios que demuestren su eficacia e inocuidad”.

Por último, Javier Tato Rodríguez, secretario general de la Sociedad Gallega de Urología, apunta también al incremento del uso de probióticos en los últimos años, conjuntamente con la toma oral de extractos de arándono rojo, para la prevención de las infecciones de orina. E incluso el uso de probióticos con los antibióticos, en el tratamiento de las infecciones, para que el efecto de los segundos sea mayor. A ellas, Muñoz añade la adopción de medidas higiénico sanitarias adecuadas. 

Disfunción erectil

La disfunción eréctil es más habitual a medida que se envejece, pero también puede ser debida a otras causas. Para tratarla existen diferentes abordajes, principalmente, la administración de fármacos. Sin embargo, estos no son siempre efectivos. El último recurso es la implantación de una prótesis de pene, una intervención en la que el Hospital de Bellvitge, en Barcelona, es un centro de referencia a nivel estatal.

Aprovechando la experiencia y excelencia de sus cirujanos, se ha organizado el V Curso de cirugía protésica para la disfunción eréctil y reconstructiva genital. Un evento que ha reunido a los cirujanos andrólogos más importantes de España y en el cual se han abordado las últimas novedades en este campo.

El curso se aprovechó para tratar temas como la enfermedad peritoneal y nuevos abordajes que están teniendo un gran éxito. Tuvo un espacio dedicado además para el tema de la reasignación de sexo. Pero, sin duda, la gran estrella del programa fue la cirugía para la implantación de prótesis de pene.

Una de las grandes mejoras en este campo ha sido la de la durabilidad de las prótesis. En este sentido se ha producido un cambio radical y estamos hablando de muy altos porcentajes de duración. Así, la supervivencia de la prótesis de última generación a los 5 años es de un 95 por ciento, de un 90 por ciento a los 10 años y de un 75 por ciento a los quince” ha apuntado Josep Torremadé, cirujano de la unidad de andrología del servicio de urología del Hospital de Bellvitge y director del curso.

Gran demanda

Torremadé explicó también que cada vez existe una mayor demanda de este tipo de operaciones. “Entre un 20 y un 50 por ciento de los varones tiene problemas de erección. Evidentemente, la prótesis es el último de los recursos, cuando ya se han agotado las otras opciones, pero ofrece unos excelentes resultados”. Así, hasta un 90 por ciento de los pacientes que ha sido intervenido ha manifestado su satisfacción con el resultado, unos porcentajes superiores al de otros recursos como la terapia farmacológica.

El Hospital de Bellvitge es un centro de referencia, y así en el último año se han realizado un total de 30 operaciones para la implantación de una prótesis de pene. “La mitad estaba relacionados con complicaciones después de cirugías oncológicas de cáncer de próstata, colorrectal o vejiga. La otra mitad son pacientes con problemas por diferentes vasculopatías derivadas de problemas como la obesidad, la edad o la diabetes. Pero también hay un grupo muy importante de aquellos que vienen para recambiar sus prótesis”, ha explicado Josep Torremadé.

Otros pacientes que también pueden aprovecharse de este tipo de implantes son aquellos afectados por alguna lesión medular. “Son pacientes especiales, en los que hay que tener un especial cuidado porque tienen un mayor riesgo de sufrir una infección. Pero en este caso, la prótesis de pene también puede facilitar los autocateterismos y ayudar a vaciar la vejiga, por ejemplo. Así que es otra posible indicación de este tipo de intervención que no conviene olvidar”, ha apuntado Torremadé.

La intervención para la implantación de la prótesis es sencilla, con una duración de unos treinta minutos. Tras ella, el paciente puede recibir el alta sin problema y sin necesidad de una hospitalización. “En quince días más o menos ya pueden llevar a cabo sus actividades sexuales de una forma normal”.

En principio, cualquier paciente es candidato a este tipo de cirugía. Solo estaría desaconsejado para aquellos que tengan algún diagnóstico que les impida mantener relaciones sexuales. “Lo más importante es que el paciente esté motivado y tenga claro que quiere llevar a cabo la operación. Después su funcionamiento es muy sencillo y es él quien decide cuando se activa y cuando se para. Además, resultan prácticamente imperceptibles y solo médicos o enfermeras que estén familiarizados con estas prótesis se dará cuenta de que están implantados”, ha concluido Josep Torremadé.

Que es un hidrocele?

El hidrocele consiste en la presencia de líquido dentro del escroto y concretamente dentro de la túnica vaginal y alrededor del testículo. Puede ser uni o bilateral y aparecer a cualquier edad.

Las causas más frecuentes de hidrocele son:

  • Idiopática: no se identifica una causa concreta. Es la forma de presentación más frecuente.
  • Traumatismo testicular: en ocasiones existe el antecedente de un traumatismo escrotal.
  • Infección testicular.
  • Tumor testicular.
  • Presencia de líquido ascítico en el abdomen: p. ej. en pacientes con cirrosis hepática.

Habitualmente no produce síntomas y puede tener distintos grados. En los hidroceles de gran tamaño puede producir una sensación de peso o molestia escrotal.

Se diagnostica mediante la exploración física y con el signo de transiluminación positivo. Para confirmar el diagnóstico y sobre todo para descartar otras patologías testiculares se puede realizar una ecografía testicular. Ésta permitirá descartar la presencia de un tumor testicular o signos de sobreinfección del líquido (piocele).

Habitualmente no requiere tratamiento. En los casos de hidroceles de tamaño importante, en sintomáticos o por problemas estéticos, se puede realizar una intervención quirúrgica. La cirugía consiste en el vaciamiento del líquido mediante una incisión en el escroto y en la eversión de la túnica vaginal. El drenaje percutáneo con una aguja del líquido no suele ser una solución efectiva ya que suele recidivar prácticamente siempre (es necesario abrir y realizar la eversión de la túnica vaginal).